Pues por lo de que no se me acumulen más temas y empezar a postear sobre las cosas que pasan por aquí, el mismo día y no un mes después, os hablaré de un evento organizado entre la VISUM y la International Office: International Dinner. Sí, es lo que parece. Se trataba de reunir el máximo de nacionalidades posible y que cada uno llevara algo típico de su país, previa inscripción, por supuesto. Aunque no sé para que tanto e-mail avisando de los plazos, si a Rosa y a mí se nos pasó y aún así, decidimos plantarnos con nuestras respectivas torta salata, que voló a los cinco minutos, y gazpacho, que triunfó con los asiáticos, que son lo bastante educados como para al menos probarlo. Me negué en redondo a hacer tortilla de patatas, porque, efectivamente, fue lo que llevaron todos los españoles.
No tengo cámara, y francamente, con lo ocupadas que estábamos comiendo – que para eso se va – y haciendo vida social, mucho tiempo para foto no hubo. Por lo que tendrán que conformarse con una mera enumeración de las magníficas viandas que pude catar: tacos (Méjico), Crème Goulage (Francia), Bratwurst, Crema de cerezas, Schwarzwälder Kirschetorte, Berliner Knödeln, Bretzel (Alemania, oh surprise); Shepherd’s Pie (UK), Chocolate chip cookies, peanut-butter jelly sandwiches, etc (USA); Pancakes con Maple Syrup sin Maple Syrup (Canada), Sushi y tempura (Japón), un sirope que nos dió a probar una chica taiwanesa, crêpe de carne de una chica Rusa que vive en Polonia, un dulce australiano muy parecido a uno finlandés, de chocolate y coco; vodka finlandés y por supuesto lituano, pollo al curry con arroz y un montón de cosas más que mi dolor de estómago me aconsejó que no tocara. Amén de las cervezas gratis que puso la organización. Y de las MUCHAS botellas de vino de los franceses. Y la sangría de las españolas.
Así iba más de uno. Y después, Scandinavian Night en Baton Rouge. Lástima que ese episodio me lo perdí.