Metodología Mythbuster-iana

Me encuentro en mi tercer mes de estancia. Por fin puedo confirmar que esto es la montaña rusa que prometieron que sería. Sí, cada uno tiene sus circunstancias, pero de alguna manera, la interacción entre ambos mundos, el que dejamos atrás y el Erasmus, origina una vorágine de nuevos eventos, de nuevas sensaciones que resulta imposible estar tranquilo. Porque no sólo de alcohol y de fiestas se vive: hay unas clases a las que asistir, tareas domésticas que atender, trámites en la universidad de origen que resolver, un idioma que estudiar – que obviamente, la mejor manera de que mejore, es a través de la interacción con otros seres humanos que, oh misterio, ocurre especialmente en forma de fiestas. Que sean mejores o peores, pero es un ritual social que da arroja un poquito de luz y color, algo especialmente recomendable en días de baja moral. Es el principio de un bucle: vamos a fiestas por hacer algo y distraernos; porque queremos conocer gente, por la premisa de soledad, y porque el mundo nos anima a ello. Se espera de nosotros, hasta el punto de casi convertirse en un deber. Sin embargo, aunque haya un montón de fiestas universitarias cada semana, siempre se puede elegir… No ir a todas.

Por lo que declaro el Tópico Erasmus #1 confirmado. Mi récord personal: 3 fiestas en 4 días. Por mis narices. No me parece sensato estar aquí y encerrarme en casa y repetir el patrón de vida hermitaña que mantenía en Málaga. No señor. Además, el alcohol mata mis inhibiciones, por lo que mi alemán se vuelve muy fluido. Como he dicho antes, todo por el aprendizaje del idioma – aún a temor de sonar como una alcohólica :P . También confirmo un tópico cultural: en Alemania se bebe cerveza. Cantidades industriales. El botellín alemán contiene medio litro. El tamaño “español” se considera de nenas. En Alemania, te guste o no, en un momento u otro, beberás cerveza. Con esto me refiero a que, incluso gente que no se considera amantes de la misma, acaba por caer. Hay variedad y desde luego es más barato comprar en el supermercado – como el Tengelmann que hay en frente de mi residencia – que en un club.

Como nota final, la mayoría de los asistentes al Oktoberfest son turistas extranjeros ;)

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