Uno de mis planes, en un futuro hipotético, sería empezar un webcómic. Razón por la que acabé necesitando enseñar la única tira que hice en mi vida. Señor Novio estaba conmigo en ese momento y me dijo que Hablando en Páulico era mi blog, que no entendía como es que lo dejé tan de lado. Cuando era mío, con mi personalidad acampando a sus anchas.
Llevo tiempo mareándome a mí misma con esta cuestión, precisamente: que si necesitaba más carisma, que si debería especializar los blogs, que si debería encontrar un tema, que si voy a partir bocas con mi maravilloso estilo y genialidad… Esa presión me llevó a dejar mi livejoural y luego wordpress. Me pasé a tumblr, que es donde llevo más tiempo, porque puedo dejar cositas rápidas – sobre todo vídeos. Tengo twitter, que es donde dejo los eventos cotidianos, o las minucias del vivir y ser adulta: voy a la ducha, he quedado con Señor Novio, tengo que trabajar, odio trabajar, odio mi trabajo, adoro a mis compañeros, es la primera vez que he hecho tal cosa en el trabajo, me cago en la madre que parió al transporte público, me cago en el horario de esta semana, he muerto de felicidad con las clases de danza de esta semana. Etcétera. Pero los posts de twitter acaban desapareciendo del servidor. En tumblr no se puede extender uno demasiado, ya que los posts aparecen en un timeline. Así que al final se queda uno con las ganas de tener un sitio en el que desahogarse a gusto con paridas que no requieran de una excesiva corrección, o contenido informativo contrastado. En definitiva, un sitio personal.
No sé a vosotros, pero a mí no se me ocurre mejor idea que la de re-inaugurar este mismo.
Ais, Hablando en Páulico: eres la historia de un largo viaje, una de esas a través de las cuales se aprende que lo que siempre quisimos, que aquello que andábamos buscando, en realidad, siempre estuvo delante de nosotros, intentando ser visto, pero que pasaba desapercibido ante nuestro sistema cognitivo.