Preparación Té Instantáneo Milford (revisited)

Durante el verano de 2009 pasé por una fase de adicción al Té Helado. Hasta entonces, inocente de mí, lo preparaba a la manera tradicional: calentar agua, incorporar té (en hoja o bolsitas) para proveer el H2O de moléculas aromáticas y pecaminoso sabor a algo, finalmente añadir hielo y azúcar para conciliar las dos partes de la disolución. Entonces descubrí el Té Instantáneo Milford, al limón.

Semanas antes del inicio de mi Erasmus, lo que menos necesitaba era un nuevo amor al que llamar pasión de mi paladar.

Ingredientes e instrumental listo para el procedimiento.

Ingredientes e instrumental listo para el procedimiento.

Hace unos días me reencontré con las instrucciones que posteé para la preparación de esta magnífica bebida. Hoy he decidido liberarla del pozo de las bestias privadas, para que la disfrutéis (un par de retoques de edición mediante) en estos cálidos días de diciembre.

Os dejo con el tutorial.

No os dejéis engañar. Parece alpiste, pero no lo es.

No os dejéis engañar. Parece alpiste, pero no lo es.

CÓMO PREPARAR TÉ HELADO EN CANTIDADES INDUSTRIALES.

En primer lugar, es esencial tener presente la técnica del cálculo a ojo – también conocida como “compensación intuitiva de las proporciones”.

Materiales:

1. Agua. Yo suelo utilizar, mínimo, 1/2 litro.
2. Preparado de té (al limón, a la manzana, etc.) Milford.
3. Una cuchara. Para echar el preparado Milford.
4. Un recipiente para hacer la mezcla. Gracias, Capitán Obvio.
5. Hielo. Puede ser casero. Pero si preferís hielo silvestre, no está a más que una expedición de distancia. Os animo. Ver mundo es una de las experiencias más enriquecedoras de esta vida.

Método:

Se vierte el agua en el recipiente. Echamos el preparado de té: unas 4 cucharadas por cada 250ml de agua (más o menos lo que un vaso normal).  Remover sin demasiada violencia. Añadimos hielo hasta que el recipiente sude, et voilà.

Aquí es donde entra en juego la pericia del ojo humano, para controlar el resultado final, ya que la intensidad o incluso la densidad es una cuestión de gustos. Sin embargo, aconsejo que se tenga en cuenta el volumen que ocupa el hielo al derretirse. Todos sabemos como funcionan los cambios de estado y a que se refería Arquímedes con su principio. Es decir, que no es mala idea echar un par de cucharaditas más, calculando que la cantidad de hielo va a diluir la bebida proporcionalmente. Si nos quedamos cortos con el preparado, beberemos deliciosa agua helada con retazos de sabor. Si nos pasamos, ya aparecerá ese agua extra al rescate.

Ya sólo nos queda servir y presentar de manera más o menos elaborada.

¡Qué lo disfrutéis!

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3 pensamientos en “Preparación Té Instantáneo Milford (revisited)

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