La amante de los virus pide ayuda

Cada día surgen historias de héroes que consiguen sus objetivos pese a las circunstancias: personas que aguantan jornadas laborales eternas aquejadas de grastroenteritis, que sacan el curso adelante deprimidos o con ataques de ansiedad, o que superan pruebas de atletismo lesionados. Les admiro, porque yo no soy así.

Me fascina su perseverancia. Si esta se aprende, yo olvidé como usarla. Mal asunto, pues un simple malestar puede drenar mi capacidad de concentración, mi energía y las mismas ganas de ser productiva. Para mí estar enferma no significa tener tiempo libre que pueda aprovechar leyendo o adelantando trabajo. Esos días de enfermedades infecciosas, o malestares de regla, me siento apagada o fuera de cobertura.

Si tan sólo se tratara de problemas puntuales como la gripe que toca porque es tan parte del invierno como las bufandas, o la gastroenteritis que se pasa porque es la convención social del momento, la zombificación me preocuparía menos. Añoro perder sólo dos días, cuatro a lo sumo, y ya estar sana. Vuelta a la rutina y hasta la próxima. Pero yo llevo meses enganchando enfermedades cual yonki de los virus, por lo que para mí el proceso de recuperación no acaba. No salgo de una, cuando ya estoy metida en otra. Así es normal que pierda el ritmo de trabajo (y neuronas por cada vez que expulso mocos).

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“Mis pulmones no tienen capacidad para todo el moco que estoy soltando. El mucolítico ha instalado una fábrica de mocos en mis pulmones para justificar su compra”. El glamour de una mente sofisticada y/o enferma.

Es menos gracioso en épocas de transición, cuando empiezo un curso nuevo, por ejemplo. O cuando voy a un workshop en Madrid y sólo puedo disfrutar del 25% antes de que la fiebre me venza definitivamente. Tiempo de recuperación y dinero perdidos. Por eso, Héroes Supremos, necesito vuestro secreto. Ya que mi cuerpo ha decidido divorciarse de su Salud, me toca aprender a habitarlo en la Enfermedad.

Sé que la aceptación es el primer paso para superar cualquier problema. Acepto que mis defensas son mierda en épocas de estrés. Acepto que ya me siento una jubilada más, por ingerir tantas drogas. Acepto que, a este ritmo, mis visitas a la farmacia me harán sentir lo mismo que cuando entro en una librería o una papelería. Puro frikismo. También acepto que los padres tienen poderes curativos, porque no es normal lo que mi madre consigue con un paracetamol. Ellos son los que le dan sentido a la expresión “mano de santo”.

Me identifico más con la elegancia en el toser de Phoebe (derecha).

Me identifico más con la elegancia en el toser de Phoebe (derecha).

Malas bestias que escaláis el Everest tras sufrir la amputación de varios dedos del pie, máquinas que termináis Drácula sacando conclusiones de buen filólogo durante un catarrazo, ¡yo os invoco! Ayudadme en esta misión de autosuperación. ¿Cómo puñetas lo hacéis? Mi cerebro se apaga con las enfermedades más cutres.

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3 pensamientos en “La amante de los virus pide ayuda

  1. Yo soy del otro equipo. Jamás me vence la enfermedad pero es más, tengo el umbral del dolor muy algo, es decir, que tengo una gran tolerancia. Nada me duele. Como ejemplo te diré que cuanndo nació mi hijo por cesarea no me pusieron ni un calmante y bajaba y subia todos los días tres pisos andando contal de estar con él más tiempo. De hecho, de vez en cuando me gustaria tener una gripe y pasarme tres días en casita. Hace año que no tengo fiebre y cuando la tenía era solo un ratito por la tarde. Te recomiendo que no le des el valor a la enfermadead más que el que tenga. Solo el suyo. No entables amistad con ningíun sintomas. Son tus enemigos, echalos de tu cuerpo en cuanto puedas. Se fuerte, fingen quererte pero es mentira. De formas, que te mejores pronto. Besillos,

    • Gracias por el apoyo moral!

      Estaba ahí intentando sacar algo productivo de la experiencia… De verdad que creo que es la peor gripe de mi vida xDDD. La cosa es que con las lesiones me manejo mucho mejor (palizas de escribir 4hrs en un examen y demás), pero claro, en el deporte es un riesgo constante y cuando toca tragar, se traga.

      Gracias por comentar ^__^

  2. Pingback: Veo idiomas en mi futuro. Resumen semanal (12) | Hablando en Páulico

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