Blanco y verde oliva

28 de febrero de 2013. Mi padre me despierta, aún con el chaquetón puesto. Son las seis de la mañana, acaba de volver de trabajar y se niega a permitir que vuelva a dormirme. Me sorprendo ante mi propia docilidad y falta de mal genio: no gruño, no ladro, no vuelvo a taparme. Me levanto, sin más, e intento ponerme la bata con la pericia de un borracho. “Ven, ven, no te quedes ahí, sal al salón… ¿Queréis ver un coche negro de blanco?”. Exclamo “¡no jodas!“, a tal volumen que consigo despertarme definitivamente. Hacía frío. Más de lo normal en esta ciudad.

Las piedras de granizo eran tan pequeñas que, en el suelo, parecía nieve. “Imposible“. Estábamos en alerta por lluvias, se sabía que tanto las temperaturas como la cota de nieve bajarían. La noche anterior llegué a casa a las 22:20 y ni siquiera había llovido, aún estábamos a 12ºC y el nublado era sólo parcial. Se bromeaba con la posibilidad de ver Málaga cubierta de blanco: “¿te imaginas que nevara aquí también?“, dijo mi hermana por amor al arte. De esta ciudad me espero medias superiores a 30ºC durante más de seis meses (he visto el termómetro a 23ºC un 17 de diciembre), sequías o inundaciones. Aunque la humedad ponga las cosas difíciles aquí, donde las casas no están acondicionadas, para ninguna estación, el invierno no se toma a sí mismo en serio. Aunque la sensación térmica sea de 0ºC, en Málaga capital nunca nieva.

Apréciese el blanco acumulado. Según mi padre ya se había derretido bastante, por la lluvia.

Apréciese el blanco acumulado. Según mi padre ya se había derretido bastante, por la lluvia.

Excepto en febrero de 2013 y aquella vez en 1954. Siempre he escuchado historias sobre esa  famosa nevada. Pese a que mi padre tenía dos años por entonces y su familia no viviera en la provincia todavía, ese episodio es parte de mi cuento. Mi padre dice que en la década de 1970 hubo otra, que se formaron capas de entre 15-20 cm de profundidad. Esta no ha sido ni mucho menos tan fuerte, pero ver granizo cuajado en el suelo de mi barrio impresiona bastante.

Me hizo ilusión que me despertara para verlo, como si fuera la mañana de navidad. Sobre todo porque pude hablar con él.

En la Alcazaba. Fotos del Diario Sur y sobremalaga.com

En la Alcazaba (1954). Fotos del Diario Sur y sobremalaga.com

Jardines de Pedro Luis Alonso (junto al ayuntamiento). Fotos de Diario Sur y sobremalaga.com

Jardines de Pedro Luis Alonso, junto al ayuntamiento (1954). Fotos de Diario Sur y sobremalaga.com

¿Quién necesita celebrar el día de Andalucía con un mollete con aceite cuando tiene alertas y granizo?

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2 pensamientos en “Blanco y verde oliva

  1. Mis padres también lo contaban y tenían fotos. Yo no ví esta pequeña granizada. Parece ser que mi campo se puso todo blanco. Fuen el día que viaje a Antequera en un paseo tan terroríco y por la carretera si nos nevó. Me alegra saber que eres de Málaga. Besillos Andaluces.

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