Bunheads

temp

Aún recuerdo aquella azarosa noche de martes de 2002. Se decía que Hollywood vivía una segunda edad de oro televisiva, que la hermana simpática de RTVE quiso importar. Para aquella primera emisión prepararon un cocktail tan dispar como embriagador sobre modelos de familia: por un lado, los propietarios y regentes de una funeraria; por otro, la mujer que fue madre cuando aún era menor de edad. Me encantó A dos metros bajo tierra. Me hechizó la lectora compulsiva de dieciséis años que soñaba con estudiar en Harvard y aspiraba a convertirse en periodista, criada en un mundo propio, colmado de música, libros y películas que, por azar, se erigía en Stars Hollow. Así fue como Las Chicas Gilmore (Gilmore Girls) entraron en mi vida, rebosantes de diálogos ágiles, pasión por el café y una mezcla de referencias culturales, históricas, literarias y pop.

En los siete años que tardé en acabarla disfruté de la doble vida de Lane Kim, del asco que Michel Gerard sentía por sus compatriotas franceses, de los métodos de Miss Patty para enseñar ballet; crecí admirando la entrega de Paris Geller y temiendo su intensidad, me identificaba con el mal genio de Luke Danes, aplaudía el espíritu trabajador de Dean Forrester. Pero sobre todo, quería ser como Rory Gilmore. Ella tenía los medios que yo anhelaba y las cualidades de las que yo creía carecer.

Hola, me llamo Paula y yo también esnifo libros. Me gusta el olor, no puedo evitarlo.

Hola, me llamo Paula y yo también esnifo libros. Me gusta el olor, no puedo evitarlo.

Durante años recurrí a su mundo para animarme o recuperar la motivación. Tras nuestra breve relación en bachillerato, se aventuró conmigo en los dominios de la filología, para ayudarme en su conquista. No me importaba repetir visionados, pues cada vez aportaba alguna expresión, referencia o matiz que descubrir. Sin embargo, una fan, pese a su férrea lealtad (y obsesión implícita), anhela diseccionar material nuevo. Somos así de freaks. Afortunadamente, a finales de 2012 se produjo un milagro: Palladino volvía con un nuevo proyecto. Por si eso fuera poco, la danza jugaría un papel fundamental en la trama, ya que transcurriría en torno a una escuela de ballet. Llegó el momento de Bunheads y de mi explosión de felicidad.

Estoy a punto de conocerte, Michelle Sims

Estoy a punto de conocerte, Michelle Sims

Es como las Gilmore, pero con ballet y otros personajes.

Me debatía entre el shock, las ganas y la desconfianza, porque ya se sabe como somos los humanos con lo nuevo. Aún así estaba decidida a verla, pues lo contrario equivaldría a resistirme a matar dos pájaros de un tiro, como si no quisiera encontrar buenos guiones en los que la danza fuera protagonista. Algo que parece misión imposible. Por otro, sentía que esta serie viviría a la sombra de su predecesora, ya que existe una generación de mujeres que piensan en Lorelai cuando ansían una taza de café o en Rory cuando conocen a una chica que lee habitualmente. Tened en cuenta que no sólo me marcó a mí. No habría durado siete temporadas de ser ese el caso.

Dama Palladino, me entrego a vos, consciente de cuan cruel e inapelable destino nos aguarda. Mas haced conmigo cuanto os plazca, pues vuestra sierva confía en vuestros dones.

Henchida de emoción de fangirl y voluntad, me dispuse a verla. Lástima que no me relajara, que estuviera en guardia y me distrajera cazando paralelismos, analizando todo aquello que me resultara familiar: fotografía, banda sonora y sentido del humor. No me ayudó que compartan varios actores secundarios y algunos principales, como la propia Kelly Bishop. Incluso los estilismos, en ocasiones, transforman a Michelle en la nueva Lorelai, aunque los personajes tengan poco en común.

Como veis, comparar drenó la energía que debería haber invertido en disfrutar de la serie, sin más. Olvidé que el análisis debe hacerse a posteriori, porque de lo contrario aparecen los prejuicios que predisponen al rechazo, tan sólo porque no es a lo que estamos acostumbrados. Entonces empezamos a considerar deleznable que se repitan los motivos preferidos del autor, atosigamos a detractores y seguidores por igual con los mismos argumentos. “Es que son muy parecidas”, “es que no es lo mismo”. Aclarad vuestras ideas, bonitos míos, que así nos perdemos lo bueno por tonterías. Como las referencias, que así como la moda y la tecnología que se muestran en pantalla, ganan al ser más actuales. O el carisma tan teatral de Michelle y las excentricidades de Madame Fanny. O cómo las clases de ballet y las coreografías engalanan cada episodio. Podría decirse que Bunheads ofrece una misma esencia renovada, adaptada al estilo de vida de las bailarinas protagonistas.

Otro rasgo que revoluciona a mi fangirl interior: salen varios ex-concursantes de So You Think You Can Dance, incluida Jeanine Mason. Este es un vídeo de sus actuaciones como solista durante su temporada:

Aunque es cierto que al principio el guión carecía de la solidez de su predecesora, hay que mentalizarse que ya de raíz son diferentes, por lo que el desarrollo no puede ser el mismo. Si asumimos que Bunheads nunca será como Las Chicas Gilmore, todo irá bien, pasaremos un buen rato. Además, hay ballet. Podrán parecerse, porque su autora es la misma persona, pero jamás serán idénticas. No os ofendáis porque en ambas la trama se desarrolle en un pueblo pequeño lleno de excéntricos, disfrutad de las situaciones cómicas que eso acarrea. Si echáis de menos las sutilezas que se aprecian en la evolución de los personajes, así como de las situaciones, tenéis el ritmo de Bunheads a cambio. Y ballet.

Por suerte, según avanza la trama, ambas series empiezan a distanciarse. Con cada visionado limpiaba mi “paladar mental”, pensaba más en la próxima genialidad de adolescente de Sasha, Boo, Melanie y Ginny y menos en el pasado. A medida que la serie encontraba su propia identidad, su propio ritmo, más se ganaba mi corazón.

Palladino, lo has vuelto a conseguir. Con ballet, grandísima chantajista emocional.

PD: os recomiendo Boys Don’t Cry, de Grant Lee Phillips, uno de los músicos que he podido descubrir gracias al universo Palladino 🙂

PPD: ¿a mí, gustarme el baile? Jamás. Por eso Ilenda me la recomendó xD

Anuncios

2 pensamientos en “Bunheads

  1. Difícil se me hace comentar algo sobre lo que no tengo ni la mas mínima idea… Pero eso si, las bailarinas una gozada! Saludos.

    • Jejeje no te preocupes, si en parte lo escribí por eso, para darlo a conocer y por aportar algo diferente a todo lo que he leído referente al tema. Me alegra que te gusten las bailarinas, porque sobre esos temas voy a empezar a hablar un poco más. De nuevo, para difundir cosillas que me hacen ilusión ^^

      Un abrazo!

Deposite sus ideas aquí (eshame una mano primah)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s