Guerra de audiencias

Dedo a dedo desaparecía su independencia, gota a gota ganaba la humillación de saberse observado. Los cánticos de los ministros animaban al verdugo a continuar. El universitario, mientras tanto, rezaba por tener una buena audiencia esa noche y así poder salvar a sus padres de las celdas del Banco.

 

Microrrelato enviado al curso de Ficción Mínima de Santiago Eximeno.

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