Lirios blancos

Lirios blancos. Una fuente. Grandes ventanales en un pasillo que daba al patio. Cortinas de gasa blanca. Margaret corría por aquel pasillo como perseguida por un demonio. Sin embargo era feliz: era querida por sus padres, por sus familiares y amigos; los vecinos admiraban su buen carácter y su temprana belleza. Practicaba ballet. Le gustaba y tenía talento. Su profesora quería prepararla para las pruebas del conservatorio superior, había proyectado un brillante futuro para ella en el mundo de la danza. Un futuro que Maggie – o Daisy, como la llamaba su padre -, quería ver realizado más que nada en este mundo.

El jarrón cayó al suelo y los lirios, la flor favorita de mamá, quedaron destrozados, esparcidos por el suelo. ¿Por qué el hermano de papá es tan agresivo de repente? ¿Por qué querrá que entre ahí? ¿Por qué…?

El viento dejó de soplar. Las cortinas ya no tenían vida. Alguien recogió los restos del jarrón y se deshizo de las flores. Margaret ya no quería jugar, ni bailar. Tan sólo recuerda la cara de su tío sobre la suya, unas flores y el sonido de algo que se rompía.

casa-lily-cleaned

Microrrelato ganador del 2º premio en el concurso celebrado dentro del congreso de Literaturas modernas (UMA). Os pongo el original porque estoy preparando una versión nueva 🙂

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4 pensamientos en “Lirios blancos

  1. Tremendo relato, fuerte y crudo. Por un momento se me olvidó que leía palabras, me pareció que vivía un evento doloroso. Esa es la fuerza de la buena literatura.

Deposite sus ideas aquí (eshame una mano primah)

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